Patrimonio cultural gallego
En Galicia disponemos de un patrimonio cultural de lo más amplio y variado.

Más en A Coruña que en otros lugares, la primera tarea del visitante esconseguir un plano de la ciudad. Descubrirá que está en una penínsularepleta de calles y plazas desde las cuales no será raro toparse con lapresencia del mar con una peculiar brisa salada y una luz propia dedifícil descripción si no se pasea. La vinculación de la ciudad con elmar es sin duda uno de los aspectos más destacados por todos, sindiferencia de propios y extraños.
Podemos resumir la ciudad en tres recorridos históricos y turísticos.El primero es la Ciudad Vieja, original burgo medieval delimitado por Murallas delas que sólo quedan indicios, pero que en conjunto conserva gran partede su encanto en el trazado urbano y en la armonía de los volúmenesarquitectónicos. Por ejemplo, monumentos románicos como la Igrexa de Santiago o la Colexiata de Santa María do Campo, o barrocos como el Convento e Igrexa de Santo Domingo,todos ellos con interiores bien conservados y atrios de piedra yconversación. También edificios de cultura como la sede de la RealAcademia Galega y Casa Museo de la condesa escritora Pardo Bazán; elpalacio del naturalista José Cornide; la residencia matrimonial deRosalía de Castro o un pequeño museo en la casa de la heroína localMaría Pita.
Además, la ciudad vieja cuenta con acogedoras zonas verdes entre las que destaca el Xardín de San Carlos. Desde su mirador no será difícil hallar próximas las Portas do Mardel Parrote, con el más antiguo escudo de la ciudad. Cerca quedantambién otras dependencias museísticas como el Museo Militar, laFundación Luís Seoane y, sobre todo, el Castelo de San Antón. La fortaleza en sí misma es una lección de historia que además alberga los tesoros del Museo Arqueológico.
El segundo recorrido abarca los espacios más luminosos de la ciudad, lazona de imprecisos límites denominada Pescadería. Sin buscar apareceránsiempre las Galerías de A Mariña,frente al muelle de bella estampa marinera y náutica en el centrourbano. Algunos de estos son los edificios que por la otra bandacierran la Praza de María Pita, presidida por el Palacio Municipal de amplia fachada de cantería y brillantes cúpulas.
A partir de aquí podemos emprender el tercer recorrido hacia las zonasdel Ensanche, pasando por la animada Calle Real, el Obelisco, losCantones o los Jardines de Méndez Núñez hasta las plazas de Lugo yGalicia. Siempre atentos a la gran cantidad de edificios modernistas levantados por una burguesía que le ha dado a la ciudad fama de liberal y progresista.
Por sí misma merece una visita la Torre de Hércules,donde se juntan las explicaciones míticas con personajes de hechosfabulosos y la realidad de ser el faro más antiguo en funcionamiento.Se ha datado su construcción en el siglo II d.C. con sucesivastransformaciones, la más importante en el XVIII. En los cimientoscuenta con una sala informativa antes de subir los más de doscientosescalones que, contando la elevación del terreno, nos sitúan a cienmetros sobre el nivel del mar.

Baiona es sinónimo de buen puerto, el primero en muchos momentos de lahistoria, y lección en tierra firme de que el mar siempre ha sido a lolargo del tiempo el camino de los descubrimientos. El ejemplo de lujoen Baiona es la Fiesta de la Arribada, el primero de marzo,conmemorativa de la llegada de la carabela Pinta a este puerto con laprimera noticia de la gesta colombina.
De la importancia estratégica de esta plaza da fe la lista de susasaltos y asedios, desde los normandos, Almanzor, los turcos, Drake...Proporcionalmente en contra de tanta codicia se levantó una poderosafortaleza defensiva.
El Castelo de Monte Real,alzado sobre el Monte do Boi, conserva algo menos de tres kilómetros demurallas con el camino de ronda. La amplitud del recinto permite laexistencia de jardines arbolados. El edificio central, que pertenecía ala antigua residencia del gobernador, es en la actualidad Parador deTurismo. De la edificación original también se mantienen trestorreones: a la entrada, la Torre do Reloxo; hacia la bahía, la Torreda Tenaza, y hacia el mar, la del Príncipe con forma de Torre daHomenaxe.
En el casco viejo además de su belleza sustentada en buenas muestras de caserones señoriales, conviene mencionar la Colexiata de Santa María,que guardaba en sus muros una colección de cruceros. Pero sin duda es ala entrada de la villa en donde se sitúa uno de los cruceiros másreseñables: el Cruceiro da Trinidade. Presenta aspectos de estilo ojival y está abrigado por un baldaquino de piedra.